Autor


Juan José Negri Acevedo, Escultor-Imaginero (Autodidacta).
  nacido en Sevilla el 28-02-1976. Su estudio se encuentra en C/Pablo Picasso n 4.Lora del Rio. Sevilla. Tlf.645896874.





Juan José Negri Acevedo nace en Sevilla el 28 de febrero de 1976. Hijo de José Fernando
Negri Pérez y Antonia Acevedo Franco es el mayor de tres hermanos y el único varón. Pasa su infancia en la barriada de Pino Montano hasta que, llegada su mayoría de edad, se independiza del domicilio familiar. Él mismo recuerda su niñez modelando figuritas con plastilina, pasando después al barro. Ya en su juventud, se dedicaba también a leer obras monográficas de los grandes maestros de la escultura del Barroco, y posteriormente, la colección de 17 tomos que lanzaba allá por el año 2000 El Correo de Andalucía sobre Arte y artesanos de la Semana Santa de Sevilla. A esto hay que sumar los paseos que de vez en cuando daba por el corralón de los artistas de la Plaza del Pelícano y de la calle Castellar. Por aquellos años, en estos corralones trabajaban tallistas como Antonio Vega, autor, entre otros, del paso de misterio de la Hermandad de las Penas de Sevilla.
Le encantaba pasear por allí,
mirando por las puertecitas que permanecían abiertas y observando con curiosidad todo lo que allí se hacía. Alguna vez intentaba preguntar a los artistas alguna duda que le rondaba, aunque por el hermetismo del gremio solían mandarle a estudiar para que aprendiera el oficio.
No era fácil por aquellos años entrar a un taller de aprendiz. En los ratos libres, Juan José seguía aprendiendo a modelar, mientras hacía pequeñas obras de barro que le encargaban vecinos y conocidos. Poco a poco, y siempre de manera
autodidacta, irá dotando a sus pequeñas figuras de volumen, e irá evolucionando en la persecución de su gran sueño, convertirse en imaginero.
Tras esta etapa, y tras pasar por diferentes lugares y profesiones, el paro le brinda la oportunidad de retomar el gusto por la imaginería. Tras mudarse a la Puebla del
Río por motivos laborales, consigue montar allí su primer estudio donde va poco a poco aprendiendo las claves del oficio. Este lugar será especial para él ya que aquí realizará su primera gran obra en madera policromada: un nazareno para la Iglesia del Buen Aire de Marismillas (Sevilla). La hechura de la talla de Jesús del Gran Poder, de tamaño natural y ejecutado en madera policromada,servirá a Juan José para ir sentando las bases de lo que será su estilo escultórico. Será la primera vez que utilice la técnica del sacado de puntos, y la primera vez que realice una talla en madera, para la cual su padre le regala sus primeras cinco gubias. Este encargo va a 
suponer un punto de inflexión en su carrera profesional, momento en que cae en la cuenta de que está ante un nuevo mundo por descubrir, que le falta experiencia, pero le sobran las
ganas, por lo que decide continuar investigando y seguir aprendiendo de forma autodidacta
el centenario oficio de imaginero.
Tras pasar un tiempo en este municipio, se muda al barrio de Bellavista de la capital sevillana,
lugar en el que seguirá trabajando el modelado realizando un busto de la portentosa talla del
Soberano Poder ante Caifás que tallara Ortega Bru para la Hermandad de San Gonzalo del
barrio de Triana, así como el busto de una dolorosa, que terminará siendo la protagonista de
su siguiente obra.
Al año siguiente, la familia se asienta en el municipio sevillano de Cantillana, lugar al que
Negri trasladará su taller. Allí será donde realice, en el año 2014, su segundo encargo de cierta envergadura: la talla de María Stma. del Dulce Nombre y Esperanza para la Hermandad del Santo Sepulcro de Villacañas (Toledo). Se trata de una dolorosa de candelero de tamaño
natural, cuyo rostro está realizado en barro policromado, siendo las manos y el candelero tallados en madera y las policromías al óleo. La altura de la talla es de 1,65 metros de altura. En esta talla ya se pueden vislumbrar los derroteros que irá tomando la obra de Juan José Negri. En primer lugar, destaca en la talla la supresión de los tradicionales ojos y lágrimas de cristal por otras de corte más realista, así como el modelado del cabello suelto al estilo de Zafra, lo que dota a la misma de un mayor naturalismo. La policromía del rostro, que recoge
influencias expresionistas por la amplia gama cromática que utiliza, enfatiza de un modo acentuado los claroscuros, dotando a la obra de un mayor realismo y permitiendo, con los juegos cromáticos, que la imagen exprese sus sentimientos y muestre ese desgarro de dolor por lo que está viviendo en ese instante. Por último, la boca entreabierta muestra un suspiro
de dolor contenido. Es interesante mencionar la búsqueda incesante del autor en humanizar las imágenes, aunque siempre dentro de lo posible y sin perder la unción sagrada que caracteriza desde antiguo a la imaginería religiosa. En palabras del propio autor, lo que persigue en sus obras es “humanizar un poco más la escultura barroca”. Tras esta obra, en 2015 llegarán nuevos encargos, entre los que destacan la Virgen del Perdón y la Misericordia para la Cofradía de la Soledad de la ciudad coruñesa de El Ferrol y, al año
siguiente, una talla de Sta. María Magdalena para la misma Hermandad de la Orden Tercera de la ciudad ferrolana. Ambas imágenes, de tamaño natural, mantienen las características
principales de las primeras obras del autor, como el gusto por el modelado del cabello, el juego con pigmentos y barnices en detrimento de ojos y lágrimas de cristal y el gusto por la humanización de las imágenes, pero manteniendo siempre el aura de divinidad característico. Entre tanto, el autor seguirá realizando varios encargos para particulares tanto en tamaño
académico como tamaño natural, e incluso algún encargo para cofradías infantiles, como la talla de San Juan Evangelista que realizara para la localidad cordobesa de La Carlota en el año 2016.
Ese mismo año, Juan José Negri realiza dos dolorosas de candelero. La primera, bajo la
advocación de María Stma. de Guadalupe, es encargo de un particular y se irá hasta la
provincia de Cádiz. La segunda, María Stma. del Dulce Nombre, cruzará el Océano para viajar hasta el municipio de Amagá, situado en el departamento de Antioquía, en Colombia.Ambas tallas, que siguen los mencionados cánones del autor, están realizadas a tamaño natural.
El año 2017 supondrá para Juan José un nuevo hito en su carrera artística por la ejecución de una nueva obra, Ntro. Padre Jesús de la Fe y Humildad, encargo de un particular. Y decimos que supondrá un nuevo hito porque se enfrenta, por vez primera, a la técnica de talla directa.
El resultado será un portentoso Ecce Homo, ejecutado en madera de cedro, de 1,90 metros de altura, tamaño ligeramente superior al natural y que se irá a la provincia de Cádiz. Esta obra, como decimos, marcará un punto de inflexión en la carrera del escultor, ya que le permite realizar un interesante estudio anatómico que las anteriores obras, al ser decandelero, no le habían permitido desarrollar. Así mismo, la técnica de talla directa le irá permitiendo ir aprendiendo nuevas técnicas de trabajo, así como ir corrigiendo errores y aprendiendo de ellos. Entre sus características destacan los labios carnosos que nos recuerdan a la obra de
Ortega Bru. Por otra parte, la corona de espinas nos recuerda, en cierto modo, a la corona de espinas que tallara Juan de Mesa sobre la cabellera de la talla del Gran Poder, en forma de serpiente arbórea, y vasta como corresponde al barroquismo de su época. En cuanto a la policromía, destaca el cuidado estudio de flujo sanguíneo y hematomas, destacando en la obra los finos hilos de sangre que recorren la talla desde cada una de las heridas causadas por
el Flagellum taxillatum. Por último, la mirada tierna y la actitud serena de la talla imprimen en la imagen la característica unción sagrada que debe tener toda imagen dedicada a una función cultual.
 En la misma línea de la Dolorosa del Dulce Nombre y Esperanza de Villacañas se encuentra otra talla ejecutada por encargo de un particular en la provincia de Málaga. Vuelven a destacar el realismo de ojos y lágrimas, con los lagrimales enrojecidos por el llanto. Los párpados entornados y la
mirada cabizbaja y perdida congelan ese instante de dolor que debió sentir María al perder a su hijo. En cuanto a la policromía, la gran riqueza cromática del rostro nos
muestra el característico expresionismo del autor, como sello personal que Juan José imprime en sus dolorosas.
Por último, vamos a destacar aquí su última creación, muy interesante en cuanto a composición y policromía. Se trata
de la talla de Jesús Azotado en la Columna, finalizada en noviembre de 2018. Se trata de la obra más interesante de la producción artística del autor hasta el momento, ya que reúne en una misma obra todas las características que definen su propio estilo escultórico, a la vez que introduce
una composición muy novedosa a la hora de ejecutar una iconografía representada hasta la saciedad en toda la historia de la escultura sacra. Para ejecutar la obra, Juan José se inspira en la obra de Velázquez Cristo atado a la columna de la National Gallery de Londres. El autor persigue aquí mostrar toda la anatomía de la imagen sin que la columna o cualquiera de las extremidades pudiera tapar el torso. El movimiento y dinamismo de la imagen es muy interesante, fácilmente distinguible tanto en las extremidades como en la disposición de los cabellos de la imagen y en la postura de esta. La mirada alta, suplicando compasión al Padre, así como la boca entreabierta mostrando un suspiro de dolor, dan buena cuenta del suplicio que debió suponer para Cristo el acto de la flagelación.
Por otra parte, el acabado de la policromía, fruto de un meditado proceso de veladuras y pátinas, impregna a la obra de un gran realismo. Vuelve a llamar poderosamente nuestra atención la mirada de Cristo, cuyos ojos enrojecidos y humedecidos por el tormento sufrido buscan consuelo en el cielo. Las heridas y hematomas, no muy abundantes para no desvirtuar el carácter sagrado de la obra, están finamente
acabados mediante tonos rojos y verdosos
respectivamente. La sangre, sin abundar en exceso, recorre en finos hilos la cuidada anatomía de la imagen. Por todo ello, estamos ante una obra que marcará, sin lugar a duda, un antes y un después en la producción escultórica del autor, que aún tiene mucho que aportar al panorama actual de la estatuaria sacra.
Como conclusión, no podemos terminar sin
aportar unas pequeñas pinceladas teóricas sobre las distintas fuentes de las que bebe la obra de Juan José Negri. Totalmente autodidacta y sin estudios artísticos, su arte es un compendiode varias corrientes, estilos y autores, que sumado a su aportación personal da como resultado un estilo muy característico.
 La base de todo ello es la imaginería del Barroco sevillano: tres portentosas obras como son el Cristo del Amor de Mesa, el Cristo de la Pasión de Montañés y el Cachorro de Ruiz Gijón, marcan desde sus inicios el estilo del autor. A ello hay que sumar a dos de los mejores imagineros de la edad de plata de la imaginería española, Ortega Bru y Francisco Buiza.
Gusta el autor, por tanto, de representar el movimiento de los cabellos, los pómulos bien señalados y los labios gruesos, con unos rasgos muy marcados, pero a la vez naturalistas. Sebastián Santos y la dulzura que le imprime a sus rostros es otro de los referentes del autor. Por su parte, para la anatomía tiene dos grandes referentes clásicos como son Gian Lorenzo Bernini y Miguel Ángel Buonarroti, con unas anatomías exquisitas y perfectamente estudiadas que el autor pretende “traspasar” a la imaginería.
Se inspira también el autor en varios clásicos del pasado siglo como Ortega Bru y Mariano Benlliure, de los que toma principalmente la humanización de sus rostros. Para las policromías, Juan José beberá también de varios artistas que están trabajando actualmente tanto en Córdoba como en Málaga.
Por último, podemos destacar el gusto del autor por las pátinas y veladuras, lo que en palabras del maestro Antonio Bernal se traduciría en la “gracia” de las imágenes. Respecto a los misterios, aunque aún no ha podido ejecutar ninguno, gusta de la movilidad en los mismos, siempre en búsqueda del dinamismo y la conversación entre todos los personajes que componen la escena para mostrarse lo más verosímil posible. A modo de apunte curioso, resulta interesante todo el ritual que Juan José lleva a cabo, cuando la ocasión lo permite, a la hora de modelar el barro. Él mismo afirma que modela más a gusto cuando en el silencio de la noche, momento en el que pone los cinco sentidos a trabajar para sentir la inspiración. Música clásica o de pasión para sus oídos, el misticismo de la luz de las velas y el olor a incienso, conforman una atmósfera propia para evadirse por completo y que la inspiración fluya para trabajar en el modelado de sus obras.
Como hemos podido comprobar, resulta tarea casi imposible encuadrar a este joven artista en algún compartimento estanco en cuanto a escuelas actuales de imaginería, ya que varios son los estilos y autores que inspiran su obra. Habrá que seguir viendo su evolución muy de cerca, ya que está realizando varias aportaciones interesantes a la nueva imaginería contemporánea.

David Raboso Rojo.
Graduado en Historia del Arte y Máster en Valoración,Gestión y Protección del Patrimonio Cultural.